Reinvención de la ciudad PDF Imprimir E-Mail

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La reinvención
de la ciudad

Por Paúl Velasco Ruiz

Partamos de una primera constatación: en el descuido de la racionalidad urbana que imperó por décadas, los habitantes de Guayaquil perdieron los espacios públicos y fueron despojados del uso creativo de los escenarios de la ciudad. Las causas de ese deterioro fueron múltiples, no obstante, la de mayor preponderancia fue, sin lugar a dudas, la herencia y el legado populistas, el cual condicionó e impregnó la práctica política, el imaginario colectivo, los códigos y lenguajes proverbialmente mesiánicos a través de los cuales la ciudad vivió y asumió una honda fractura con el poder local. La consecuencia más relevante de esos aciagos años se produjo en la relación del habitante con su ciudad, volviéndose una relación neurótica, traumática y fracturada, en la que la ausencia de símbolos y representaciones bloqueó el sentido de pertenencia.

Durante aproximadamente dos décadas, entre los setenta y ochenta, el Municipio fue depredado y corroído por la más grande inestabilidad de su historia: fue una época del funesto promedio de un alcalde por año. En esta crisis, los actores económicos, sociales y políticos que conformaban el tejido urbano de Guayaquil quedaron huérfanos de contrato social, es decir, sin un mandato claro que los represente. En este contexto, la ciudad de mayor preponderancia económica y poblacional del país perdió influencia en la dinámica política y cultural.

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Pero si leemos bien estos acontecimientos, advertimos que el posterior desfogue de las corrientes populistas hacia la esfera nacional o estatal tuvo como contrapartida una ruptura significativa en el balance de las fuerzas sociales que actuaban en Guayaquil y en la provincia del Guayas, produciendo la emergencia de nuevos posicionamientos de los actores políticos con respecto a las instancias del gobierno local. El cambio de perspectiva, principalmente, el vuelco hacia el Municipio se inscribió en una lúcida percepción por contrabalancear una tendencia social y política que pretendía hacerse hegemónica en las decisiones de gobierno con un matiz centralizado con fuerza. Este giro provocado por los sectores político-empresariales del puerto logró una amplia legitimidad electoral en sus inicios, para después irse afirmando como un proyecto de ciudad que, en la actualidad, tiene claras connotaciones de renovación nacional.

Si en su primera fase el propósito fue el rescate político del gobierno municipal para instaurar una nueva hegemonía y autoridad, abriendo los cauces para un inédito contrato social, ya en su segunda versión, se tradujo en un proyecto urbano ampliamente integrador que se ha consolidado a medida que avanza el proceso de recuperación de la gobernabilidad local. Como la materia de este proyecto es la ciudad, el objeto urbano aparece visualmente como un factor preponderante y quizá el que articula, por ahora, en su mayor parte, la nueva relación que se configura entre la sociedad y el Municipio guayaquileño. En efecto, la obra física, la recuperación de espacios citadinos, los nuevos usos del suelo urbano y la renovación del hábitat ciudadano cumplen con devolver los afectos hacia la ciudad, lo cual termina siendo un factor sustancial para recuperar el sentido de pertenencia con la urbe y, sobre todo, para que el habitante renueve sus relaciones con Guayaquil y haga de ella un lugar habitable, reconocible y colmado de identidad; en definitiva, lo que los antiguos describían como la búsqueda del genius loci y que modernamente podemos identificar como el ligamen entre lo estético y funcional. Es posible que la dimensión de este proyecto y su impacto en el imaginario ciudadano no sean aún percibidos de manera suficiente a escala nacional, sin embargo, a nivel local tendrán un efecto importantísimo en el cambio de los usos y consumos urbanos o, lo que es lo mismo, en la construcción de un nuevo modelo de ciudadanía, ya que los habitantes consumen despiadada y de forma inconsciente a sus ciudades, cuando éstas no les proporcionan otras alternativas, como acontecía en el Guayaquil del pasado.



 
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